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La mujer que previene el coronavirus en los barrios más peligrosos de Barranquilla – Barranquilla – Colombia

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Solidaridad y voluntariado quizás sean las dos palabras que mejor definen el trabajo que de manera silenciosa, anónima y sin afán de protagonismo realiza Nayive Sarmiento González para prevenir el contagio del coronavirus en Santo Domingo de Guzmán, en uno de los barrios más peligrosos de Barranquilla.

Sin recibir los aplausos, como los médicos y trabajadores de la salud que están en la primera línea contra el covid-19, esta mujer lidera campañas de prevención y entrega de implementos de bioseguridad en esta zona deprimida.

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Sarmiento es edil de la localidad Metropolitana de Barranquilla, que la conforman 27 barrios, entre esos Santo Domingo de Guzmán, sector que recorre puerta a puerta llevando mensajes de prevención a sus habitantes, entregado volantes y mascarillas, elementos que ha comprado con dinero de su propio bolsillo.

“Con los ediles de la localidad reunimos dinero para la compra de volantes con información de prevención y mascarillas para regalar a la gente y pintamos seis murales”, cuenta la Sarmiento, quien también recorre los barrios de la localidad con otros ediles para orientar a las personas sobre los riesgos que corren sino toman las medidas de bioseguridad y no acatan las órdenes de confinamiento voluntario que ordena la alcaldía.

Reunimos dinero para la compra de volantes con información de prevención y mascarillas para regalar a la gente y pintamos seis murales

En las visitas puerta a puerta por el vecindario, les van contando a los habitantes las cifras de contagio y muertos en el barrio por la enfermedad que hasta la fecha deja 35 víctimas, algunos muy conocidos con historias que conmueven.

Gracias a la reacción del Distrito se logró contener el brote de contagio en esta zona, que iniciando la pandemia alcanzó a tener el mayor número de casos positivos en la ciudad.

Trabajo comunitario

Nayive es una mujer de 48 años, madre soltera, que estudió secretariado ejecutivo, trabajó en la Contraloría de Barranquilla y llegó al colegio José Consuegra Higgins, en el suroccidente de Barranquilla, a ocupar el cargo de asistente administrativa.

Durante 10 años estuvo en este cargo que le permitió no solo conocer a los cerca de 3.000 estudiantes, sino a los padres de familia y habitantes de Santo Domingo de Guzmán, uno de los barrios más grandes de la ciudad y con problemas sociales: pobreza extrema, delincuencia común, pandillas juveniles, bandas de microtráfico, carencia de servicios públicos, desempleo, violencia intrafamiliar y drogadicción, caldo de cultivo para mantener altos brotes de criminalidad en sus calles.

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Con otros ediles de la localidad Metropolitana, reparte información en los barrios.

Problemáticas que han salido a flote en el momento menos indicado: la pandemia del coronavirus. “Es un barrio con muchos problemas, pero con gente buena”, dice ella.

Sarmiento asegura que hablarle a la comunidad de manera cariñosa fue lo que le abrió las puertas para poder llegarle a muchos estudiantes, padres de familias, y vecinos del colegio que la comenzaron a reconocer como una líder comunitaria.

“En el colegio tuve mucho respaldo del rector, los profesores, estudiantes y la comunidad, al punto que me lanzó como edil y quedé”, manifiesta agradecida esta mujer que se toma el trabajo todos los días de llamar a 50 personas para hablarle de lo peligroso del coronavirus y darle recomendaciones.

“Me encuentro en la calle con personas sin tapabocas que me responden que Dios los curó y están sanos”, comenta Sarmiento para señalar el grado de desinformación y hasta ignorancia de algunas personas en este barrio.

Personas de la calle le agradecen el servicio que presta y escuchan sus orientaciones.

Confiesa que llama a los estudiantes de 10 y 11 grados del colegio José Consuegra Higgins para explicarles sobre el autocuidado y lo riesgoso que es salir a la calle y luego llegar a la casa y contaminar a los abuelos o adultos mayores. “Son jóvenes grandecitos que me conocen y aceptan que les hable con cariño. Me hacen caso, le aseguro que sí”.

Las muestras de solidaridad y generosidad, como las de Nayive Sarmiento hacia quienes más lo necesitan, son el reflejo de las cosas positivas que nos está dejando esta pandemia.

Ojalá este ejemplo se contagie como el coronavirus para que más barranquilleros, de manera anónima, le den la mano a mucha gente que se encuentra sola viviendo un drama por esta enfermedad.

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Leonardo Herrera Delgans
Corresponsal de EL TIEMPO Barranquilla
En TW: @leoher70
Escríbeme a leoher@eltiempo.com