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Candidato preciso: El Miche | El Comercio

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Sin esperar la “destitución” del Ministro de Finanzas por los enérgicos del Tribunal Electoral, el ciudadano señor Carlos Michelena anuncio su candidatura a Presidente de la República. El señor Michelena es el más valioso humorista del país en la actualidad, con su modo especial de presentar, enjuiciar o comentar la realidad, resaltando el lado cómico, risueño o ridículo de las cosas. Y de las personas. Y de las ambiciones.

Con bombos y platillos, ante el Órgano electoral, rodeado de partidarios y comunicadores, presentó sus méritos para justificar el deseo de ser escogido para la Presidencia. Dijo: tengo 60 años de edad; 3 veces he caído preso, tengo carnet de discapacitado, llevo grillete en el tobillo; soy amigo de los que han pasado por el Gobierno, me conocen en la Asamblea Nacional. Dicho eso, preguntó: ¿qué más se puede pedir a un candidato? Una sonora aprobación emergió de los concurrentes.

“El Miche” es un personaje nacido y criado en el mundo de la extrema pobreza. No oculta esa realidad: la proclama. Con su innata cualidad de humorista, en su comparecencia ante el público que asiste a sus presentaciones -en el parque El Ejido– comunica su mensaje de inconformidad con los políticos en el poder. Y lo hace de tal manera que los asistentes prorrumpen en carcajadas.

En presentación ante taxistas de una cooperativa, escuchó fervorosos aplausos, pero aclaró: esto, cuesta. ¿Qué les parecería si ocupo sus servicios de taxi y les pago la carrera con aplausos?
En una presentación, rogó a los asistentes que, cuando se ausente de la vida, no permitan que le erijan monumento, pues con el brazo extendido las palomas del parque se posarán y no tendría cómo limpiar … ni “rascarse la cabeza”.

El señor Michelena no ha variado su conduce cívica. Pese a amenazas y ofertas no han podido apartarlo de sus convicciones. No es ni aspira ser un político, menos de aquella clase que utiliza el cargo para enriquecerse.

El autor de esta nota lo conoce en sus actuaciones en el Parque El Ejido, por la cercanía de oficina profesional. Por sus actuaciones le debo aprecio y admiración: Pocas personas, como él, a pesar del éxito no tiene como finalidad enriquecerse. Continúa con su modo de vivir de hombre honorable y de cultor de valores.

La ya amplia época de sus presentaciones, deja también otra lección: no se puede crear un Movimiento –menos un partido político- de un día para otro, como está aconteciendo esta vez, lo cual siembra dudas de que el objetivo de ciertos dirigentes no es precisamente, servir al pueblo y sus intereses, sino de otros distintos, cuyos ejemplos fluyen cada día en escándalos millonarios, en cualquier lugar en donde se posen los ojos de la Contraloría y de la Fiscalía General. A pocos o a nadie convencerán los discursos prefabricados y las sonrisas ficticias.